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Picalagartos

Picalagartos

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Gran Vía, 21, Centro, 28013 Madrid, España
Bar Cervecería al aire libre Coctelería Restaurante
8.4 (8583 reseñas)

Picalagartos se presenta como una de las propuestas más llamativas en la Gran Vía de Madrid, un establecimiento que juega en una liga donde la ubicación y las vistas son, sin duda, su carta de presentación más potente. Situado en las plantas 8 y 9 del hotel NH Collection Gran Vía, este espacio se divide en un restaurante y una terraza con vistas panorámicas, un formato dual que busca atraer tanto a comensales como a quienes solo desean disfrutar de un cóctel en las alturas.

El atractivo principal: Vistas y ambiente

No se puede hablar de Picalagartos sin empezar por su mayor activo: la panorámica de 360 grados sobre el cielo de Madrid. Desde su azotea, se dominan algunos de los edificios más emblemáticos de la ciudad, ofreciendo un telón de fondo realmente impresionante, especialmente durante el atardecer. Este es un factor que muchos clientes destacan como el motivo principal de su visita y la razón por la que la experiencia, en general, puede merecer la pena. La decoración acompaña, con un estilo chic y moderno que lo convierte en un lugar idóneo para ocasiones especiales, citas románticas o simplemente para tomar algo en un entorno sofisticado. La atmósfera es, según la mayoría de las opiniones, uno de sus puntos fuertes, creando un ambiente exclusivo y memorable.

La experiencia en el restaurante de la octava planta

El restaurante, ubicado en la octava planta, funciona como la antesala gastronómica de la azotea. Ofrece una propuesta de cocina española moderna, buscando reinterpretar platos tradicionales con un toque contemporáneo. Sin embargo, es aquí donde las opiniones de los clientes comienzan a divergir de manera significativa, dibujando un panorama de inconsistencia. Por un lado, hay platos que reciben elogios consistentes, como la stracciatela de entrante, los carabineros en pan brioche o el rape con boniato asado, descritos como sabrosos y bien ejecutados. Estos aciertos demuestran que la cocina tiene la capacidad de alcanzar un nivel alto.

La otra cara de la moneda: La irregularidad culinaria

A pesar de los aciertos, un número considerable de reseñas señalan una notable irregularidad en la calidad de la comida, un aspecto crítico para un establecimiento con un nivel de precios elevado (marcado como 3 sobre 4). Algunos clientes han calificado su experiencia culinaria como una decepción, especialmente con el menú degustación. Se mencionan fallos como croquetas que parecen congeladas, alcachofas duras y mal preparadas o un arroz de marisco sin sabor y con ingredientes de baja calidad, como judías verdes duras en lugar de marisco. Los postres también parecen ser un punto débil recurrente; mientras que la torrija ha sido bien valorada, la tarta de queso, con un sabor excesivo a queso azul, y el milhojas han sido criticados por su textura y ejecución. Esta falta de consistencia es el mayor riesgo para el comensal que busca una experiencia gastronómica impecable que justifique el precio.

La coctelería en la azotea: El plan estrella

Subir a la novena planta es acceder al corazón de Picalagartos: su rooftop bar. Este espacio es, para muchos, la verdadera joya de la corona. La carta de bebidas se centra en cócteles creativos, y aunque los precios son elevados, con copas que rondan los 15 euros, la mayoría de los visitantes entienden que están pagando por el entorno y las vistas exclusivas. Es el lugar perfecto para disfrutar de una copa en un ambiente vibrante. Un consejo práctico que surge de las experiencias compartidas es de gran valor: cenar en el restaurante de la octava planta suele garantizar el acceso a la terraza sin coste adicional y, lo que es más importante, sin tener que soportar las largas colas que a menudo se forman para subir directamente al bar de copas. Esta ventaja convierte la cena, incluso con sus posibles altibajos, en una opción estratégica para quienes quieren asegurarse un sitio en uno de los bares en azoteas más cotizados de la ciudad.

El servicio: Entre la profesionalidad y el despiste

El trato al cliente es otro de los aspectos con valoraciones mixtas. Hay quienes destacan un servicio excelente, mencionando por nombre a miembros del personal como Nicolás o Gabriela por su atención cercana, profesional y gentil. Un buen servicio puede transformar por completo la experiencia, haciéndola sentir lujosa y cuidada. No obstante, otras opiniones relatan un servicio caótico o lento, con mesas que se sienten olvidadas por el personal. Esta variabilidad sugiere que la calidad de la atención puede depender del día, la hora o el personal de turno, lo cual es una apuesta para quienes esperan un servicio impecable acorde con los precios del lugar. Para un establecimiento que se posiciona en el segmento premium, la consistencia en el servicio debería ser una prioridad.

¿Vale la pena la visita?

Picalagartos es un local de contrastes. Su propuesta se sostiene firmemente sobre dos pilares: unas vistas espectaculares y un ambiente sofisticado. Es una elección acertada si el objetivo principal es disfrutar de una de las mejores terrazas de Madrid, impresionar en una cita o celebrar una ocasión especial donde el entorno es el protagonista. La experiencia de tomar un cóctel en su azotea es, para la mayoría, excepcional.

Sin embargo, como restaurante, presenta un riesgo. La inconsistencia en la cocina hace que sea difícil recomendarlo sin reservas a un público puramente gastronómico. Quienes busquen una cena perfecta en relación calidad-precio podrían sentirse decepcionados si se topan con uno de sus días malos. La carta, considerada algo corta por algunos, tampoco ayuda a mitigar esta percepción. En definitiva, Picalagartos se disfruta más cuando se entienden sus fortalezas y se gestionan las expectativas sobre sus debilidades. Es un lugar para ver y ser visto, para brindar con Madrid a tus pies, asumiendo que la perfección culinaria no siempre estará garantizada.

Información Clave

  • Dirección: Gran Vía, 21, Centro, 28013 Madrid
  • Nivel de Precio: Alto.
  • Ideal para:Bares para ir en pareja, celebraciones, disfrutar de coctelerías con vistas.
  • Recomendación: Reservar con antelación es casi imprescindible, especialmente para la cena o durante el fin de semana.

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