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Pyramyde

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Poligono Industrial Aguila del Nora, Parcela 2, Nave 3, 33010 Colloto, Asturias, España
Bar Café Cafetería Club nocturno Discoteca Lounge Pub

Situada en un entorno poco convencional para el ocio, el Polígono Industrial Águila del Nora en Colloto, la sala Pyramyde fue durante años un punto de referencia ineludible en la escena de la vida nocturna asturiana. Hoy, con el cartel de "cerrado permanentemente", su recuerdo evoca una época dorada para la música electrónica en la región, pero también pone de manifiesto las complejidades y desafíos que enfrentan los bares y discotecas de gran formato. Pyramyde no era simplemente un bar, sino una macrodiscoteca que funcionaba como un imán para los aficionados a los ritmos electrónicos más contundentes, principalmente el techno y el house.

Un Templo para la Música Electrónica

El principal atractivo de Pyramyde residía en su firme apuesta por una programación musical de calidad, convirtiéndose en un verdadero santuario para la cultura de club. En una época, especialmente durante finales de los 90 y la década de los 2000, en la que la escena electrónica gozaba de gran popularidad en Asturias, Pyramyde se posicionó como uno de los destinos predilectos. La sala se ganó a pulso su reputación gracias a un sistema de sonido potente y una acústica diseñada para la inmersión total, características que los asiduos siempre destacaban. Era el tipo de club nocturno al que se acudía con una intención clara: bailar durante horas.

La programación de DJs era otro de sus pilares. Por su cabina pasaron artistas de renombre tanto del panorama nacional como internacional, lo que la situaba en el mapa de las grandes salas del norte de España. Estas sesiones especiales eran eventos muy esperados que atraían a público no solo de Oviedo y Gijón, sino de toda Asturias e incluso de provincias limítrofes. Para muchos jóvenes de aquella generación, una noche en Pyramyde era sinónimo de una experiencia musical intensa y una conexión con las tendencias más vanguardistas del techno europeo.

Las Dificultades de un Gigante Aislado

A pesar de su éxito, el modelo de Pyramyde también presentaba inconvenientes significativos, muchos de ellos derivados directamente de su ubicación. Estar en un polígono industrial ofrecía ventajas, como la ausencia de vecinos a los que molestar con el alto volumen de la música y la disponibilidad de espacio para aparcamiento. Sin embargo, esta misma localización era su talón de Aquiles.

La dependencia del vehículo privado era prácticamente total, lo que planteaba problemas logísticos y de seguridad vial. El acceso a través de transporte público era limitado o inexistente en los horarios de apertura del club nocturno, obligando a los asistentes a organizar sus desplazamientos en coche. Este factor no solo era un inconveniente, sino que también representaba un riesgo, fomentando debates sobre el consumo de alcohol y la conducción.

Además, el entorno industrial, oscuro y desolado durante la noche, podía generar una sensación de inseguridad. Mientras que el interior era un espacio vibrante, el exterior carecía del ambiente y la seguridad que ofrecen los bares de copas situados en zonas céntricas y bien iluminadas. Las críticas sobre los precios, a menudo considerados elevados tanto en la entrada como en las consumiciones, también eran recurrentes, una práctica habitual en las discotecas de gran aforo que basan su modelo en eventos puntuales más que en una clientela diaria.

El Ocaso de las Macrodiscotecas

El cierre definitivo de Pyramyde no es un caso aislado, sino que se enmarca en una tendencia más amplia que ha afectado a muchas macrodiscotecas en toda España. Los hábitos de ocio nocturno han evolucionado, y el interés se ha desplazado hacia festivales de música, bares más pequeños y especializados, o experiencias que combinan gastronomía y copas. La crisis económica de finales de los 2000 y los cambios en las preferencias de las nuevas generaciones aceleraron este declive.

El modelo de negocio que dependía de atraer a miles de personas a un lugar alejado cada fin de semana se volvió cada vez más difícil de sostener. La competencia de otros formatos de entretenimiento y una mayor conciencia sobre los riesgos asociados al ocio nocturno masivo contribuyeron a que lugares como Pyramyde perdieran gradualmente su hegemonía.

Legado y

Pyramyde deja tras de sí un legado agridulce. Por un lado, es recordada con nostalgia por una generación que vivió allí noches memorables y que la considera una pieza clave de la historia de la música en vivo y de club en Asturias. Fue un espacio que ofreció una alternativa cultural potente, centrada en un género musical específico y con un público fiel. Por otro lado, su historia es un claro ejemplo de los desafíos operativos y sociales de las discotecas ubicadas en la periferia.

En definitiva, Pyramyde fue un icono con dos caras: un faro de la vida nocturna para los amantes del techno y, al mismo tiempo, un gigante aislado cuyas desventajas logísticas y modelo de negocio terminaron por sellar su destino. Su cierre marca el fin de una era, pero su recuerdo perdura como testimonio de una forma de entender la noche que marcó a miles de personas.

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