Inicio / Bares / Qwerty
Qwerty

Qwerty

Atrás
C. Mercaderes, 18, 31001 Pamplona, Navarra, España
Bar Bar musical Restaurante
8.4 (1291 reseñas)

Ubicado en la concurrida calle Mercaderes de Pamplona, Qwerty se presenta como un establecimiento polifacético: restaurante, cafetería y bar de copas. Su propuesta se adapta al ritmo de la ciudad, ofreciendo desde un menú del día hasta sesiones de DJ por la noche. Esta versatilidad lo convierte en un punto de referencia, pero la experiencia del cliente puede variar notablemente dependiendo del día y la hora de la visita.

La doble cara de su oferta gastronómica

Durante la semana, Qwerty destaca por su menú del día, con un precio que ronda los 18-20 euros y que recibe críticas mayoritariamente positivas. Platos como el rabo de toro, el confit de pato con frutos rojos o el risotto de setas son mencionados con frecuencia por su buena elaboración y sabor. Los comensales valoran la buena relación calidad-precio y las cantidades generosas, convirtiéndolo en una opción muy recomendable para un almuerzo entre semana. El local, con sus paredes de piedra a la vista que forman parte de un antiguo aljibe de 1505 y un mobiliario moderno, ofrece un ambiente tranquilo y agradable para esta experiencia.

Sin embargo, la percepción cambia drásticamente durante los fines de semana, especialmente en el caso de las reservas para grupos. Varios clientes han reportado experiencias negativas con menús de precio más elevado (en torno a 35€) donde la calidad no cumplía las expectativas. Se mencionan platos como un entrecot duro, un jamón que no parecía ibérico y postres decepcionantes. Esta inconsistencia entre la oferta de diario y la de fin de semana es un punto crucial a tener en cuenta.

Los Pinchos y el Picoteo

Más allá de los menús, Qwerty también forma parte del circuito de bares de tapas de la ciudad. Su oferta de pinchos es descrita como original y es una opción popular para un picoteo más informal. La propia web del establecimiento invita a disfrutar de esta opción tanto al mediodía como por la noche, consolidando su identidad como un lugar apto para diferentes tipos de consumo.

Servicio y ambiente: una experiencia de contrastes

El servicio en Qwerty genera opiniones divididas. Por un lado, hay quienes alaban la diligencia y carisma de los camareros, capaces de gestionar el local de forma eficiente incluso estando solos. Por otro lado, en momentos de alta afluencia, como las comidas de empresa de fin de semana, la experiencia puede ser muy distinta. Una de las críticas más severas apunta a un salón abarrotado hasta el punto de la incomodidad, sugiriendo que se prioriza la cantidad de comensales sobre la calidad del servicio.

La atmósfera también muta a lo largo del día. Lo que de día es un restaurante acogedor, por la noche se transforma en un animado bar con música alta, especialmente los viernes y sábados, cuando el horario se extiende hasta la madrugada. Clientes que han cenado en mesas cercanas a la zona del bar han señalado que el volumen de la música puede resultar molesto, dificultando la conversación y empañando la experiencia de la cena.

Un punto crítico: la facturación y los costes extra

El aspecto más preocupante que surge de las opiniones de los usuarios se refiere a la facturación. Se han reportado varios incidentes que merecen la atención de cualquier potencial cliente, sobre todo si se acude en grupo. Los problemas van desde el cobro de elementos que se podrían presuponer incluidos en un menú, como cobrar 10€ por cada botella de sidra solicitada en lugar del vino sin previo aviso, hasta el cobro de 1,50€ por un bollo de pan sin gluten.

Más grave aún es la acusación de un intento de sobrecargo significativo en la cuenta de una mesa de diez personas, a la que se le imputaron 44 consumiciones cuando solo habían realizado una ronda. Este tipo de incidentes, aunque puedan ser puntuales, generan una gran desconfianza y obligan a recomendar a los clientes que revisen sus cuentas con detenimiento antes de pagar, especialmente en bares para grupos y durante los concurridos fines de semana.

¿Cuándo merece la pena visitar Qwerty?

Qwerty es un local con dos caras muy diferenciadas. Por un lado, se presenta como una opción excelente para disfrutar de un menú del día de calidad y a buen precio en un entorno histórico y agradable. Su cocina, basada en el producto de temporada y de "kilómetro cero", es un claro punto a favor.

Por otro lado, la experiencia durante los fines de semana, especialmente para grupos grandes, parece ser una apuesta arriesgada. La inconsistencia en la calidad de la comida, el posible hacinamiento y, sobre todo, los graves problemas reportados con la facturación, son factores determinantes. Si se busca un lugar para salir de noche, su faceta de bar de copas con DJ puede ser atractiva, pero quienes busquen una cena tranquila deberían considerar el posible nivel de ruido. En definitiva, es un restaurante recomendable con reservas: ideal para un almuerzo de martes, pero requiere cautela para una cena de sábado.

Otros negocios que podrían interesarte

Ver Todos