Restaurante Benjamín Casa Clemente
AtrásUbicado en la carretera general de Proaza, el Restaurante Benjamín Casa Clemente se ha consolidado como una parada casi obligatoria para quienes buscan la esencia de la cocina tradicional asturiana. Con una historia que se remonta a 1926, este negocio familiar, ahora en su tercera generación, ha evolucionado desde un llagar de sidra a uno de los bares y restaurantes más reconocidos de la comarca. Su altísima valoración, fruto de casi dos mil opiniones, no es casualidad y refleja una consistencia que atrae tanto a locales como a visitantes, especialmente a aquellos que recorren la Senda del Oso.
La Propuesta Gastronómica: Autenticidad y Sabor Casero
El principal atractivo de Casa Clemente reside en su compromiso con una oferta culinaria honesta, abundante y arraigada en la tradición. Los platos estrella son un desfile de clásicos asturianos. La fabada es descrita por muchos comensales como un auténtico "espectáculo", alabando la calidad de su compango y un sabor que evoca recetas de antaño. Junto a ella, platos como los escalopines al cabrales, servidos con patatas fritas cortadas a mano que marcan una clara diferencia frente a los productos congelados, y el cachopo, reciben elogios constantes por su sabor y generosidad.
El establecimiento ofrece un menú del día a un precio muy competitivo (alrededor de 20€), que permite disfrutar de una comida completa con varias opciones a elegir. Los fines de semana, un menú especial por unos 25€ amplía la oferta, aunque es importante notar que algunas bebidas, como la sidra, pueden no estar incluidas en este precio. Más allá de los platos más icónicos, la carta también incluye otras especialidades como el pitu de caleya, el jabalí guisado y una notable tarta de queso al horno, mencionada por varios clientes como una delicia memorable. También se pueden encontrar opciones menos comunes en las cartas del centro de Asturias, como el "pantrucu", un embutido similar a la morcilla envuelto en hojas de berza, que demuestra una apuesta por la diversidad de la gastronomía regional.
Atención y Ambiente: El Calor de un Negocio Familiar
Uno de los puntos más destacados de forma unánime en las reseñas es la calidad del servicio. El personal, desde los camareros hasta el equipo de cocina, es descrito consistentemente como atento, amable, profesional y espectacularmente eficiente, incluso en momentos de máxima afluencia. Esta atención cercana y dedicada hace que los clientes se sientan "como en casa", un valor añadido que define la experiencia en este bar de pueblo. El ambiente contribuye a esta sensación; el local es una casona antigua restaurada que conserva el encanto de lo tradicional, creando una atmósfera acogedora y familiar. Para aquellos que viajan con mascotas, un dato relevante es que disponen de una terraza donde los perros son bienvenidos, convirtiéndolo en uno de los restaurantes con terraza más prácticos de la zona.
Aspectos a Considerar: Puntos de Inconsistencia
A pesar de la abrumadora mayoría de críticas positivas, es justo señalar que no todas las experiencias son perfectas. Algunos comensales han reportado ciertas inconsistencias en la ejecución de platos específicos, lo que sugiere que, en días de mucho trabajo o con ciertas recetas, el resultado puede variar. Una crítica detallada apuntaba a un pote de castañas que, lamentablemente, carecía de su ingrediente principal, conteniendo apenas unas pocas unidades. Del mismo modo, se mencionaron unos callos cuyas porciones eran demasiado grandes, alejándose del tradicional guiso "pequeñino, picantino y pegajosino", y un jabalí con un exceso de especias. Los postres, aunque generalmente bien valorados, también han sido objeto de críticas puntuales, con tartas que no cumplieron las expectativas en cuanto a sabor. Otro detalle menor, pero significativo para la experiencia global, es el estado de los aseos, que según un visitante, se encontraban algo descuidados. Estos comentarios, aunque minoritarios, ofrecen una visión más completa y realista del establecimiento.
Información Práctica para tu Visita
Si planeas visitar el Restaurante Benjamín Casa Clemente, hay varios datos que debes tener en cuenta. Su popularidad, especialmente durante los fines de semana y festivos, hace que sea muy recomendable reservar con antelación para evitar largas esperas. El horario de servicio se centra principalmente en las comidas; el restaurante abre a las 11:00, pero la cocina funciona en un horario más restringido, generalmente de 13:30 a 16:30. El establecimiento cierra a las 19:00 y permanece cerrado por descanso los miércoles. Esta concentración en el servicio de mediodía lo define como un lugar ideal para comer bien y barato tras una mañana de actividad por la zona, pero no es una opción para cenas. Su ubicación en la Carretera General 37 lo hace fácilmente accesible.
Final
El Restaurante Benjamín Casa Clemente es, sin duda, un referente de la cocina tradicional asturiana en Proaza. Su éxito se fundamenta en pilares sólidos: una comida casera, abundante y sabrosa, un servicio excepcionalmente amable y un ambiente de sidrería y casa de comidas de toda la vida. La relación calidad-precio es excelente, especialmente a través de su menú del día. Si bien existen críticas sobre la inconsistencia de algunos platos y detalles a mejorar en las instalaciones, estas parecen ser excepciones en un mar de opiniones muy favorables. Para quienes busquen una experiencia gastronómica auténtica, con raciones generosas y un trato cercano, este restaurante es una elección más que acertada.