Restaurante La Tijeruca
AtrásUn Legado de Sabor que se Transforma: La Tijeruca en Pontejos
En el panorama de los bares y restaurantes de Cantabria, pocos lugares logran construir una reputación tan sólida como la que ostentó el Restaurante La Tijeruca. Ubicado en una casona montañesa con más de dos siglos de historia en Pontejos, este establecimiento se convirtió en un referente por su propuesta de cocina tradicional, porciones generosas y una relación calidad-precio que rozaba lo insuperable. Sin embargo, como ocurre con los locales con alma, su historia ha evolucionado. Quienes busquen hoy el nombre original en los directorios se encontrarán con información contradictoria, incluyendo avisos de cierre. La realidad es más interesante: el local ha renacido bajo una nueva dirección y un nuevo nombre, "La Tijeruca de Teddy", manteniendo viva la esencia que lo hizo famoso.
La Etapa Dorada: ¿Qué Hizo Grande a La Tijeruca Original?
Para entender el presente, es crucial analizar el pasado que cimentó su fama. La Tijeruca se ganó a pulso una valoración excepcional, acumulando un promedio de 4.5 estrellas con más de 750 opiniones, un testimonio del cariño de su clientela. El gran protagonista era, sin duda, su menú de fin de semana. Por un precio cerrado de 25€, los comensales disfrutaban de una experiencia gastronómica completa que incluía primer plato, segundo, postre, bebida, café e incluso un chupito. Era el plan perfecto para quienes buscaban dónde comer bien y barato sin sacrificar calidad.
Los platos que salían de su cocina eran un homenaje a la comida casera y a los productos de la tierra. Las reseñas hablan con devoción de su arroz con bogavante, calificado como sabroso y abundante; de un lechazo asado en su punto perfecto; o de un rabo de toro tan tierno que evocaba sabores familiares. Otros platos estrella como el cachopo, rebosante de queso, o la brocheta de rape con langostinos, demostraban una versatilidad que iba más allá del guiso tradicional. Mención aparte merecían las gambas al ajillo, descritas por algunos como las mejores que habían probado. Incluso los postres, a menudo un punto débil en menús económicos, aquí brillaban con luz propia, con un flan de huevo y una mousse de avellanas que dejaban una impresión memorable.
El servicio era otro de sus pilares. Los clientes destacaban constantemente el trato familiar y cercano, un valor añadido que convertía una simple comida en una experiencia acogedora. Este ambiente acogedor, sumado a la calidad de la comida, lo convirtió en una parada casi obligatoria para quienes visitaban la zona, por ejemplo, tras un día en el cercano Parque de la Naturaleza de Cabárceno.
Un Pequeño Punto a Considerar
No obstante, existía un detalle que algunos clientes señalaban. Durante los fines de semana, la única opción disponible era el menú cerrado. Si bien era excelente, la falta de una carta abierta podía limitar a aquellos comensales que prefirieran opciones más específicas o ligeras. Era un mal menor para la mayoría, pero un factor a tener en cuenta.
El Renacer: La Tijeruca de Teddy
La noticia de su cierre permanente en diversas plataformas podría desanimar a muchos, pero la realidad es que el espíritu del local sigue vivo. Bajo el nombre de "La Tijeruca de Teddy", el restaurante ha iniciado una nueva etapa. Esta transición mantiene los cimientos del éxito anterior: el menú del día sigue ofreciendo un valor extraordinario, rondando los 12€, y se presenta en una tradicional pizarra que canta los platos disponibles.
La nueva gerencia parece haber apostado por reforzar aún más la identidad de la cocina tradicional, con un notable énfasis en los platos de cuchara y la casquería. Ahora es un lugar donde encontrar una fabada contundente, callos, manos o albóndigas, platos que son el corazón de muchos bares en Cantabria. Además, la barra ha ganado protagonismo, exhibiendo una apetecible variedad de tapas y raciones que invitan a un picoteo más informal. La esencia de la comida casera, con patatas fritas artesanas y guisos con fondos bien trabajados, sigue siendo la norma.
Un Entorno con Historia
Comer en La Tijeruca, tanto en su versión anterior como en la actual, es también disfrutar de un entorno único. El restaurante se encuentra en la planta baja de la Posada El Pozu La Tejera, una casona histórica que en 1848 ya funcionaba como taberna, casa de huéspedes y ultramarinos del pueblo. Su estructura de piedra y madera, respetada durante la reforma, proporciona un marco rústico y auténtico que enriquece la visita.
En definitiva, La Tijeruca de Teddy no es un restaurante nuevo, sino la continuación de un legado. Ha sabido adaptarse, conservando su alma de casa de comidas honesta, abundante y a buen precio, mientras introduce nuevos matices para los amantes de los sabores más castizos. Aunque el nombre en la puerta haya cambiado, la promesa de una experiencia gastronómica cántabra, genuina y satisfactoria, sigue intacta.