Taberna da Modia
AtrásEn el tramo del Camino de Santiago del Norte que une Baamonde con Sobrado dos Monxes, existe un establecimiento que ha alcanzado un estatus casi mítico entre los peregrinos: la Taberna da Modia. No es un local que destaque por lujos ni por una carta interminable, sino por ofrecer exactamente lo que el caminante necesita en uno de los trechos más largos y con menos servicios de la ruta: un refugio auténtico, comida reconfortante y una hospitalidad que deja huella.
El principal reclamo, y aquello por lo que su fama se ha extendido de boca en boca, es su tortilla de patatas. Las reseñas de quienes han parado allí son unánimes: es una de las mejores que se pueden probar. El secreto no parece ser otro que la sencillez y la frescura, ya que se prepara al momento para cada cliente. Este plato, emblema de muchos bares españoles, aquí se eleva a la categoría de experiencia obligatoria. Tal es su reputación que incluso el reconocido chef José Andrés la ha destacado como un ejemplo de la excelencia que se puede encontrar en los lugares más humildes de Galicia.
Un servicio que va más allá de la barra
Más allá de la aclamada tortilla, el otro pilar de la Taberna da Modia es el trato humano. Los dueños, Darío y su mujer, son mencionados constantemente en las valoraciones por su amabilidad y su genuino interés en ayudar a los viajeros. En un entorno aislado, "en medio del monte", esta calidez se agradece enormemente. Los clientes describen un ambiente familiar, con un servicio atento que busca satisfacer las necesidades de cada persona, desde servir una bebida bien fría hasta ofrecer una conversación agradable. Este tipo de atención convierte a un simple bar-restaurante en un verdadero oasis.
Además de la comida, el local ofrece un servicio crucial en esta zona: alojamiento. Dispone de camas para pernoctar, una opción vital dada la escasez de alternativas en esta etapa del Camino. Los peregrinos que se han quedado destacan la limpieza de las instalaciones, la comodidad de las camas con sábanas de tela y duchas funcionales, elementos que parecen básicos pero que son enormemente valorados tras una larga jornada de caminata. Todo ello, además, a un precio muy económico, lo que lo convierte en una opción doblemente atractiva.
Incertidumbre sobre su estado: El punto crítico
A pesar de todas sus virtudes, existe una importante sombra de duda sobre la Taberna da Modia: su estado operativo. La información disponible es contradictoria. Mientras que algunos registros oficiales y plataformas indican que el establecimiento está "cerrado temporalmente" o incluso "permanentemente cerrado", algunas reseñas, aunque no del todo recientes, afirman haberlo encontrado abierto. Esta discrepancia es el mayor punto negativo y un riesgo considerable para cualquier peregrino que planifique su parada allí.
Esta falta de certeza obliga a tomar precauciones. Es absolutamente imprescindible que cualquier persona que desee visitar la taberna intente contactar previamente. El número de teléfono facilitado es el 696 33 04 09, y una llamada para confirmar si están abiertos puede evitar una decepción mayúscula y un problema logístico en una zona con pocas alternativas. La ubicación, a pie de carretera pero aislada, es un encanto para quien busca desconexión, pero un inconveniente si se encuentra la puerta cerrada.
Un lugar con encanto y un gran interrogante
La Taberna da Modia representa la esencia de los bares con encanto que salpican las rutas rurales. Su propuesta no es compleja: una tortilla memorable, un trato cercano y un techo bajo el que descansar. Para los peregrinos del Camino del Norte, ha sido durante años mucho más que uno de los bares en el Camino de Santiago; ha sido una parada reparadora y un punto de referencia.
Sin embargo, la incertidumbre sobre si sigue en funcionamiento es un factor determinante. Si estuviera abierto, sus puntos fuertes superan con creces cualquier expectativa para un local de su tipo. Pero el riesgo de encontrarlo cerrado es real. Por tanto, la recomendación es clara: investíguese y llámese antes de ir. Solo así se podrá saber si este pequeño templo de la tortilla y la hospitalidad gallega sigue recibiendo a los cansados viajeros.