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Taberna El Mellizo

Taberna El Mellizo

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C. Nueva, 4, 41808 Villanueva del Ariscal, Sevilla, España
Bar Bar de tapas Restaurante Taberna
9 (1923 reseñas)

Fundada en 1954 por Manuel Castillo, conocido como "El Melli", la Taberna El Mellizo se ha consolidado como una institución en Villanueva del Ariscal y un referente dentro de los bares con encanto del Aljarafe sevillano. Lo que comenzó como un modesto despacho de mosto para los trabajadores del campo, ha evolucionado bajo la dirección de la segunda generación, Manuel Castillo hijo, para convertirse en un establecimiento con una personalidad arrolladora que atrae a una clientela diversa. Sin embargo, su fuerte anclaje en la tradición, que es su mayor virtud, también da lugar a ciertas particularidades en su servicio y oferta que pueden no ser del agrado de todos los públicos.

Un Viaje en el Tiempo a Través de su Ambiente

Entrar en El Mellizo es desconectar del presente. Su característica más definitoria y elogiada es, sin duda, su atmósfera. El suelo de albero, poco común y evocador de ferias y plazas de toros, transporta inmediatamente a una Andalucía de otra época. El local se distribuye en varios salones y un patio, cada uno decorado con motivos vitivinícolas que rinden homenaje a sus orígenes. Destaca el salón principal, presidido por una imponente chimenea que se convierte en el corazón del bar durante los meses más fríos, creando un buen ambiente, cálido y sumamente acogedor. En este mismo espacio se conserva un antiguo lagar donde, según cuentan, todavía se pisa la uva en septiembre, un espectáculo que conecta directamente con la esencia de la región. Esta autenticidad es un imán para quienes buscan una experiencia genuina, lejos de las franquicias y los locales estandarizados.

La Experiencia Gastronómica: Entre la Tradición y la Inconsistencia

La propuesta culinaria de El Mellizo se centra en la gastronomía local y la comida casera. La carta, presentada de una forma peculiar en una larga lista donde el cliente marca sus elecciones, es un compendio de guisos y tapas tradicionales. Entre sus puntos fuertes, la clientela destaca de forma casi unánime la calidad de sus chacinas, un valor seguro para empezar a tapear. Platos como el pollo frito también reciben elogios por su sabor exquisito y su ejecución. Los guisos, como la carrillada o las albóndigas, son la bandera de esa cocina de toda la vida que muchos buscan.

No obstante, la experiencia no es uniformemente positiva para todos. Algunos visitantes señalan que, a excepción de las chacinas, la comida puede resultar "flojita" o no estar a la altura de las expectativas generadas por la fama del lugar. Se han reportado críticas específicas sobre platos como el menudo, descrito en ocasiones como seco o falto de sabor. Esta disparidad de opiniones sugiere una posible inconsistencia en la cocina, donde algunos platos brillan con luz propia mientras que otros no alcanzan el mismo nivel. Aun así, la oferta incluye creaciones originales como los "bartolitos", una especie de flamenquines rellenos de langostino, bacon y queso, que demuestran un intento de innovación dentro de su marco tradicional.

El Modelo de Servicio: Cercanía Humana vs. Comodidad

El trato humano es otro de los pilares de El Mellizo. El propietario, Manolo, y su equipo son frecuentemente descritos como cercanos, amables y atentos, haciendo que los clientes se sientan como en casa desde el primer momento. Esta hospitalidad es fundamental para el ambiente familiar que se respira en el local. Sin embargo, este enfoque en la cercanía contrasta con un sistema de servicio que puede resultar chocante para el visitante primerizo.

El modelo de El Mellizo se asemeja a un autoservicio parcial. Los clientes reciben una hoja con la carta y un lápiz para marcar lo que desean comer. Posteriormente, deben llevar esta comanda a la barra y, en muchos casos, repetir el proceso si desean pedir más bebidas o platos adicionales. Este sistema, aunque posiblemente eficiente para la gestión interna del bar, es calificado por algunos como "una complicación" y "nada cómodo". Para aquellos que esperan un servicio de mesa tradicional, donde un camarero atiende sus necesidades de principio a fin, esta dinámica puede ser un punto negativo considerable. Para otros, forma parte del ritual y el carácter único del establecimiento, una peculiaridad que aceptan como parte de la experiencia.

¿Para Quién es Taberna El Mellizo?

Este establecimiento no es para todo el mundo, y ahí radica parte de su encanto. Es el lugar ideal para quienes valoran la autenticidad por encima de la comodidad moderna. Es un bar de tapas perfecto para ir con amigos, disfrutar de una cerveza fría o un mosto de la tierra sin prisas, al calor de la chimenea en invierno o en su terraza en verano. Su catalogación como un negocio de precio económico (nivel 1) lo convierte en una opción atractiva dentro de los bares baratos de la comarca, permitiendo disfrutar de su ambiente sin que el bolsillo se resienta.

Por otro lado, quienes busquen un restaurante tradicional con un servicio de mesa pulcro, una carta sin altibajos y un entorno más silencioso y formal, quizás deberían considerar otras opciones. La popularidad del local implica que puede llegar a ser bullicioso, especialmente los fines de semana. La necesidad de gestionar los propios pedidos en la barra también puede restar puntos para una cena relajada o una ocasión especial que requiera una atención más dedicada.

Aspectos Prácticos

Taberna El Mellizo es un bastión de la cultura de taberna andaluza. Su principal activo es su inigualable atmósfera, que ofrece una experiencia casi museística pero llena de vida. El trato cercano y familiar del personal suma enteros a la vivencia. En el apartado gastronómico, ofrece una de cal y otra de arena: platos muy celebrados conviven con otros que generan opiniones encontradas. Su particular sistema de autoservicio es su rasgo más divisivo, amado por unos y criticado por otros. En definitiva, es una visita recomendada para el explorador gastronómico que busca carácter y alma, dispuesto a aceptar sus peculiaridades como parte de un encanto que se ha mantenido durante décadas. El local cuenta con acceso para sillas de ruedas y es aconsejable reservar, dada su popularidad. Cierra los lunes y los domingos por la noche, operando en un horario partido de almuerzo y cena el resto de la semana.

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