Terraza El Apero
AtrásUbicado en la Avenida del Alcalde Antonio Sandi, una de las arterias principales de Santillana del Mar, se encuentra Terraza El Apero, un bar que se presenta como una opción accesible para quienes transitan la zona. Su principal atractivo es, como su nombre indica, una amplia terraza al aire libre. Opera con un horario extraordinariamente extenso, desde primera hora de la mañana hasta bien entrada la madrugada, lo que lo convierte en un punto de referencia para tomar algo prácticamente a cualquier hora del día o de la noche.
La propuesta de este establecimiento parece generar opiniones radicalmente opuestas, dibujando un panorama de experiencias muy dispares para sus clientes. Por un lado, existe una visión positiva que lo define como un lugar sin pretensiones, ideal para una parada rápida y económica. Un cliente satisfecho destaca la calidad de sus platos combinados y, sobre todo, un trato "espectacular" por parte del dueño y su equipo, posiblemente familiar. Esta perspectiva sugiere que para una comida sencilla y a un precio ajustado (marcado con el nivel de precios más bajo), la experiencia puede ser muy gratificante, valorando la cercanía y la amabilidad en el servicio.
Una avalancha de críticas negativas
Sin embargo, la balanza de las opiniones se inclina de forma contundente hacia el lado negativo, con una serie de quejas graves y recurrentes que abarcan los pilares fundamentales de la hostelería: comida, servicio e higiene. Varios testimonios describen una experiencia deplorable, calificando el lugar con dureza como "cutre" y de "dudosa higiene". Una de las críticas más alarmantes menciona haber recibido vasos sucios y manchados con carmín, un detalle que pone en seria tela de juicio los protocolos de limpieza del local.
La calidad de la comida, en el punto de mira
La oferta gastronómica es uno de los focos de mayor descontento. Las reseñas detallan problemas significativos con varios platos de la carta. Por ejemplo, se mencionan unas raciones de rabas que resultaron acuosas y que, ante la falta de limón, se sirvieron con naranja. Otro comentario describe un "cachopín de pollo" servido crudo y con un fuerte sabor a aceite de freidora reutilizado. El cachopo, un plato estrella de la región, es calificado como excesivamente caro para su baja calidad, con un precio de 25€ por un producto que, según el cliente, no valdría ni siete. La abundancia de patatas fritas de bolsa y sin sal para acompañar los platos es otro punto de crítica común, que denota una falta de esmero en la cocina.
El servicio y el trato al cliente
El servicio es otro aspecto que acumula valoraciones muy negativas. Más allá del único comentario positivo, la tónica general es de un trato desagradable y poco profesional. Un cliente relata cómo el camarero le recriminó tener que llevar las bebidas a la mesa. Otro episodio grave fue la negativa a permitir el uso del baño a una persona, indicándole de malas formas que acudiera a unos baños públicos que llevaban años cerrados. También se reportan largas esperas, como la de un grupo que aguardó media hora por unos cubiertos que nunca llegaron, viéndose obligados a comer con las manos. Estos incidentes apuntan a una atención al cliente deficiente y poco considerada.
Precios y transparencia
Aunque el bar está catalogado como económico, algunos clientes han cuestionado sus prácticas de cobro. Un testimonio concreto habla de un precio de cinco euros por dos cervezas, una cantidad considerada elevada, agravada por el hecho de no recibir ticket ni factura, lo que llevó al cliente a calificar la situación como una "estafa". Esta falta de transparencia puede generar desconfianza y empañar la percepción de que es un lugar para comer barato.
¿Vale la pena el riesgo?
Terraza El Apero se perfila como un establecimiento de dos caras. Por un lado, puede ser un lugar conveniente por su ubicación y su amplio horario, donde quizás se pueda disfrutar de un plato combinado sencillo a buen precio con un trato amable si las circunstancias son favorables. Sin embargo, el volumen y la severidad de las críticas negativas son un factor de peso. Los potenciales clientes deben ser conscientes de los serios riesgos reportados en cuanto a la calidad de la comida, la higiene y un servicio que ha sido calificado repetidamente como deficiente y desagradable. La decisión de visitar este bar de tapas en Santillana del Mar dependerá de las prioridades de cada uno: la conveniencia y el bajo coste frente a la alta probabilidad de una experiencia decepcionante.