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Wild Thing Bar

Wild Thing Bar

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Calle Martin Machio, C/ del Padre Claret, Esquina, Chamartín, 28002 Madrid, España
Bar Bar musical
9 (1028 reseñas)

Situado en la esquina de la Calle Martín Machío con Padre Claret, en el distrito de Chamartín, el Wild Thing Bar se ha consolidado desde su apertura en 1991 como un refugio para los amantes del rock y la música de décadas pasadas. Este local se aleja de las modas pasajeras para ofrecer una identidad propia y bien definida, convirtiéndose en uno de los bares de rock con más solera de la zona. Su propuesta se centra en una atmósfera cargada de nostalgia, ideal para un público que, según los asiduos, suele rondar a partir de los 35 o 40 años.

La decoración es uno de sus pilares, con paredes repletas de memorabilia musical y las icónicas estatuas de los Blues Brothers que presiden el espacio, aportando un carácter inconfundible. A esta ambientación se suma una mesa de billar, que ofrece un entretenimiento adicional y que, según algunas promociones, es de uso gratuito de martes a jueves. Estos elementos configuran un bar temático que no solo sirve copas, sino que vende una experiencia completa.

La música como protagonista indiscutible

El alma del Wild Thing Bar es, sin duda, su selección musical. Los clientes celebran la cuidada mezcla de géneros que abarca desde el rock clásico de los 60 hasta el indie más reciente, con un énfasis especial en los grandes éxitos de los 80 y 90. Esta banda sonora es el principal imán del local, creando un ambiente que muchos describen como espectacular y perfecto para quienes buscan revivir épocas doradas. La oferta musical se complementa con eventos de música en directo, que refuerzan su posición como un punto de referencia en la escena independiente madrileña. La promesa del bar es clara: no ponen música, sino "la música que te pone", un lema que refleja su compromiso con la calidad y la conexión emocional con su clientela.

Aspectos que dividen opiniones: el servicio al cliente

A pesar de sus muchas fortalezas, especialmente en ambiente y música, existen críticas recurrentes que apuntan directamente al trato recibido. Varios testimonios señalan una diferencia notable en el servicio dependiendo de si eres un cliente habitual o no. Algunos visitantes han descrito al personal, y en particular al propietario, como rígido y con una actitud poco acogedora hacia quienes no están consumiendo de forma constante. Experiencias como la de sentirse presionado para pedir o marcharse ("o consumes o te vas") han dejado una impresión negativa en algunos clientes, que lamentan que la buena atmósfera musical se vea empañada por una compañía poco agradable por parte de la gestión.

Esta percepción se agrava con comentarios que tildan al responsable de "cacique", sugiriendo una escasa tolerancia a las críticas y una actitud defensiva en lugar de constructiva. Este es un punto crucial a considerar, ya que la experiencia en un bar de copas depende tanto de la calidad del producto como de la calidez del servicio.

Organización y precios: otros puntos a mejorar

Más allá del trato personal, han surgido quejas serias sobre la organización de eventos. Un caso particularmente notorio fue el de un grupo de 40 personas que vio su fiesta apalabrada cancelada con solo cuatro días de antelación, cuando al ir a formalizar el pago se encontraron con que el local ya había sido reservado para otro evento. Este tipo de fallos logísticos pueden generar una gran desconfianza para quienes buscan un lugar fiable para celebraciones privadas, a pesar de que el bar se promociona activamente para este fin.

En cuanto a los precios, aunque el bar tiene un nivel de coste catalogado como económico (1 sobre 4), algunos detalles desentonan. Por ejemplo, el precio de una cerveza sin alcohol a 4,50€, servida sin ningún tipo de aperitivo, ha sido criticado por clientes que esperaban un detalle mínimo para acompañar la bebida. A esto se suma que el volumen de la música, aunque es elogiado por su calidad, a veces resulta demasiado elevado, dificultando la conversación y restando puntos a la comodidad general.

En resumen: ¿Merece la pena la visita?

El Wild Thing Bar presenta una dualidad clara que cualquier potencial cliente debe sopesar. Por un lado, es un paraíso para los melómanos y nostálgicos del buen rock, pop e indie. Su atmósfera está muy lograda y ofrece una alternativa auténtica dentro de la vida nocturna de Madrid.

  • Lo positivo: Una selección musical excepcional, una decoración carismática con personalidad propia y un ambiente enfocado en un público maduro. La mesa de billar y la música en vivo son valores añadidos importantes.
  • Lo negativo: Un servicio al cliente que ha sido calificado de deficiente y poco acogedor con los no habituales, una aparente falta de fiabilidad en la organización de eventos y ciertos detalles de precios y comodidad (volumen) que podrían mejorarse.

En definitiva, si tu prioridad es sumergirte en un ambiente con una banda sonora impecable y no te importa un servicio que puede ser directo y sin florituras, probablemente disfrutarás de la experiencia. Sin embargo, si valoras un trato cercano y una gestión impecable, las críticas recurrentes podrían ser un motivo para pensárselo dos veces antes de cruzar su puerta.

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