ZAZPI STM
AtrásUbicado en la emblemática Plaza Zuloaga, junto al Museo San Telmo, ZAZPI STM se ha consolidado como una referencia gastronómica en Donostia-San Sebastián. Este establecimiento, dirigido por el chef Paul Arrillaga y Maite Mujika en sala, ha logrado una interesante fusión entre la informalidad de un bar de pintxos de alta cocina y la propuesta sólida de un restaurante condecorado, ostentando un Sol de la Guía Repsol. Su concepto se basa en una cocina vasca con raíces profundas, pero con una visión actual y creativa que no deja indiferente a quien lo visita.
Una doble propuesta culinaria: Barra y Comedor
ZAZPI STM ofrece dos experiencias distintas pero complementarias. Por un lado, su zona de taberna es un hervidero de actividad donde los pintxos son los protagonistas. Aquí, la oferta se aleja de lo convencional, presentando creaciones que le han valido al chef Paul Arrillaga premios y reconocimientos en diversos campeonatos. Por otro lado, el restaurante ofrece un espacio más formal y tranquilo donde se puede disfrutar de una carta completa y un menú degustación, permitiendo un recorrido más profundo por la filosofía culinaria del chef.
Los Pintxos: Creatividad y Sabor en Miniatura
La barra de ZAZPI es un desfile de elaboraciones cuidadas que demuestran por qué es considerado uno de los mejores bares de la ciudad para esta especialidad. Entre los más aclamados se encuentran platos que ya son clásicos del lugar:
- Oreja y morros guisados: Un plato de cuchara en formato pintxo, elogiado por su sabor intenso y textura melosa, calificado por muchos como "espectacular".
- Risotto de setas, trufa y foie: Una combinación infalible que aquí alcanza cotas de excelencia, siendo uno de los favoritos recurrentes de la clientela.
- Royal de foie: Una receta que, según algunos conocedores, recupera el legado del histórico restaurante Zuberoa, ofreciendo un sabor profundo y una textura delicada.
- Puntalette de chipirón en su tinta: Una versión original de un clásico de la cocina vasca, que demuestra la habilidad del equipo para reinterpretar recetas tradicionales.
Estos pintxos, junto a otros como el ravioli de rabo o la alcachofa confitada, justifican la fama del local y ofrecen una experiencia de tapas y raciones de alto nivel a un precio que muchos consideran justo y correcto para la calidad que se ofrece.
El Restaurante: La Cocina de Producto y Puchero
En el comedor, la propuesta de Paul Arrillaga se expande. El chef, que se autodefine como "guisandero", da rienda suelta a una cocina de producto, con fondos potentes y cocciones lentas. La carta refleja este amor por la tradición con platos como el cochinillo confitado y tostado, el rabo guisado y deshuesado con foie o el pichón en dos cocciones. Son platos contundentes, sabrosos y bien ejecutados que satisfacen a quienes buscan comer bien y sin artificios innecesarios. El menú degustación, con un precio de 95€, permite explorar la faceta más creativa del chef, con elaboraciones como el bogavante asado o la merluza con kokotxas.
El Servicio y el Ambiente: Calidez Profesional
Uno de los puntos más consistentemente elogiados por los clientes es la calidad del servicio. El equipo de sala, liderado por Maite Mujika, es descrito como profesional, amable, atento y encantador. Este trato cercano contribuye a crear una atmósfera acogedora y elegante, donde los comensales se sienten bien atendidos. La atención al detalle, como la iniciativa de presentar los platos ya divididos para compartir sin que el cliente lo pida, es un gesto que marca la diferencia. Su ubicación, en la Parte Vieja pero ligeramente apartada del epicentro más bullicioso, es otra ventaja, ya que permite disfrutar de una comida de calidad en un entorno más tranquilo y relajado.
Aspectos a Tener en Cuenta: Los Puntos Débiles
A pesar de la altísima valoración general, existen algunas críticas constructivas que los potenciales clientes deberían conocer. Algunos comensales han señalado que, si bien la calidad es innegable, ciertos platos pueden resultar algo suaves de sabor o que las altas expectativas no siempre se ven cumplidas en todas las elaboraciones del menú. Se ha mencionado que en ocasiones dos platos pueden tener perfiles de sabor muy similares, restando algo de variedad a la experiencia global.
En cuanto al espacio físico, la zona de mesas altas cerca de la barra, aunque ideal para un picoteo informal, puede ser un punto débil en invierno. La proximidad a la puerta de entrada hace que sea una zona fría y con corrientes de aire. Además, algunos clientes han reportado que el mobiliario, como alguna de las mesas, puede ser inestable, lo que resta comodidad a la experiencia. Es un detalle menor, pero relevante para quien busca el máximo confort.
Final
ZAZPI STM es, sin duda, un establecimiento que juega en la primera división de la gastronomía donostiarra. Su capacidad para ofrecer una experiencia dual, desde un bar de pintxos premiado hasta un restaurante de alta cocina, es su mayor fortaleza. La calidad de sus platos más emblemáticos, un servicio excepcional y una relación calidad-precio muy favorable son motivos más que suficientes para visitarlo. Aunque existen pequeños detalles a pulir, como la climatización de ciertas zonas o la consistencia en la intensidad de sabor de toda la carta, la balanza se inclina abrumadoramente hacia el lado positivo. Es un lugar que combina a la perfección la tradición de la cocina vasca con la innovación, convirtiéndose en una parada casi obligatoria para locales y visitantes.