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Bodegón Los Laureles

Bodegón Los Laureles

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Carreteria General Agua García a la Esperanza, 70, Agua Garcia, 38355 Tacoronte, Santa Cruz de Tenerife, España
Bar Restaurante
8.6 (788 reseñas)

Ubicado en la Carretera General de Agua García a La Esperanza, en Tacoronte, el Bodegón Los Laureles se presenta como una propuesta gastronómica centrada en la cocina tradicional canaria, con un énfasis particular en las preparaciones a la brasa. Este establecimiento, con una estética de bodegón clásico, ha generado un notable volumen de opiniones que dibujan un perfil de contrastes, donde la calidad del producto y el precio asequible a menudo chocan con una experiencia de servicio marcadamente irregular. Es un lugar que promete mucho en el plato, pero cuya visita puede convertirse en una lotería en cuanto a la atención recibida.

La oferta culinaria: un pilar de calidad con fisuras

El punto fuerte indiscutible de Los Laureles es su cocina, especialmente sus carnes a la brasa. Los comensales elogian de forma recurrente la calidad de la materia prima, describiendo carnes jugosas, sabrosas y bien cocinadas que satisfacen a los paladares más exigentes. El solomillo de novillo, por ejemplo, es uno de los platos que recibe menciones positivas. La propuesta se alinea con la de los bodegones en Tenerife, donde el producto cárnico es protagonista. Sin embargo, este pilar fundamental presenta grietas. Algunos clientes han reportado fallos significativos en la preparación, como un solomillo servido abierto en mariposa en lugar de en medallones gruesos, un error considerado básico para un asador que aspira a destacar en una isla con una oferta tan competitiva de braseros. Esta inconsistencia en la ejecución es un factor de riesgo para quien busca una garantía de excelencia.

Más allá de la parrilla, la carta ofrece platos que refuerzan su identidad canaria. Una de las joyas más comentadas es una especialidad fuera de carta: el escaldón de carne de cabra. Descrito como una versión "diferente y exquisita", este plato demuestra una cocina con raíces y personalidad. Acompañando a las carnes, no faltan las clásicas papas arrugadas, el queso asado y otras opciones de tapas y raciones que componen una oferta sólida y reconocible. La relación calidad-precio es otro de sus grandes atractivos, posicionándolo como una opción para comer barato sin sacrificar, en la mayoría de los casos, la calidad del producto principal.

Postres y detalles que suman

La experiencia no termina con el plato principal. Los postres caseros reciben también su cuota de halagos, destacando una suave tarta de la abuela en una original versión con naranja. Otro postre mencionado es el polvito uruguayo. Estos detalles dulces, junto con la cortesía final de un vino dulce acompañado de rosquetes, son gestos de hospitalidad que, cuando ocurren, elevan la percepción del cliente y dejan un buen sabor de boca, demostrando un interés por cuidar la experiencia completa.

El ambiente: entre lo acogedor y lo indiferente

El local es descrito como bonito, acogedor y de fácil acceso, con opciones para comer tanto en el interior como en una terraza exterior. Un cartel en la entrada con la frase “no entrar con mal rollo” intenta establecer un ambiente desenfadado y positivo. Sin embargo, la atmósfera real parece depender en gran medida del personal de servicio. Cuando la atención es buena, el lugar se percibe como cálido y familiar, ideal para comidas con amigos o en familia. La accesibilidad está garantizada, ya que cuenta con entrada para sillas de ruedas, un punto importante a su favor.

El gran dilema: un servicio impredecible

El servicio es, sin duda, el aspecto más polarizante y problemático de Bodegón Los Laureles. Las reseñas muestran dos realidades completamente opuestas. Por un lado, hay clientes que describen una atención excepcional, con personal amable, atento e incluso cercano, mencionando a camareras que atienden de manera increíble y cocineras que salen a preguntar por la comida. Estas experiencias hablan de un trato que hace sentir al cliente como si fuera "de toda la vida".

Lamentablemente, en el otro extremo se encuentran críticas muy duras y consistentes. Varios comensales relatan haber sido ignorados al llegar, esperando varios minutos sin recibir un saludo ni una indicación, incluso teniendo una reserva confirmada. Describen al personal como desinteresado, con mala disposición y una falta de atención que empaña por completo la calidad de la comida. Esta dualidad sugiere una grave falta de consistencia en la gestión del servicio, convirtiendo cada visita en una apuesta. Es una pena, como señalan varios clientes, que una cocina con tanto potencial se vea lastrada por una atención que no está a la altura.

Información práctica para el visitante

Horarios y reservas

El bodegón no abre todos los días, por lo que es fundamental planificar la visita. Permanece cerrado los martes y miércoles. Su horario de apertura es:

  • Lunes: 13:00 – 22:00
  • Jueves: 13:00 – 22:00
  • Viernes: 13:00 – 23:00
  • Sábado: 13:00 – 23:00
  • Domingo: 12:00 – 20:00

Dada la irregularidad en la acogida inicial, es altamente recomendable realizar una reserva a través de su número de teléfono (699 44 66 33), especialmente durante los fines de semana, para asegurar una mesa.

Otras consideraciones

El establecimiento ofrece comida para llevar (takeout), pero no dispone de servicio de entrega a domicilio. Es importante destacar que no se promociona como un lugar con opciones vegetarianas, ya que su carta está fuertemente orientada a la carne. Disponen de vinos locales para acompañar la comida, un elemento esencial en cualquier bodegón canario que se precie.

Veredicto Final

Bodegón Los Laureles es un restaurante de dos caras. Por un lado, ofrece una propuesta culinaria potente, con carnes a la brasa de alta calidad, platos tradicionales bien valorados y precios muy competitivos que lo convierten en uno de los bares en Tacoronte a tener en cuenta. Por otro lado, sufre de una alarmante inconsistencia en el servicio y en la ejecución de algunos platos clave. La visita puede resultar en una experiencia fantástica o en una profunda decepción, dependiendo del día y del personal que atienda. Es un lugar recomendable para comensales pacientes, que prioricen la comida y el buen precio por encima de todo y estén dispuestos a arriesgarse con el servicio. Si la atención impecable es un requisito indispensable, quizás sea mejor considerar otras opciones.

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